Uno de los aspectos más decisivos a la hora de diseñar o rehabilitar una fachada con SATE es la elección del color. Aunque pueda parecer una decisión puramente estética, la realidad es que los colores en SATE influyen directamente en la durabilidad del sistema, en el comportamiento térmico de la envolvente y en la sostenibilidad del edificio.
Los profesionales que trabajan con SATE saben que no todos los tonos se comportan igual ante la radiación solar. Elegir bien significa evitar patologías, aumentar la vida útil del revestimiento y garantizar que la fachada mantenga su aspecto original durante años.
En este artículo profundizamos en cómo seleccionar colores adecuados para SATE, qué criterios técnicos deben tenerse en cuenta y qué recomendaciones seguimos para asegurar un resultado óptimo en cada proyecto.
Por qué los colores en SATE no son una elección exclusivamente estética
En un sistema SATE, la selección del color afecta a aspectos fundamentales de la física de la construcción:
Absorción solar y temperatura superficial: Tonos muy oscuros pueden alcanzar temperaturas extremadamente altas, generando tensiones en el revestimiento.
Comportamiento del mortero: El color influye en la estabilidad mecánica del acabado, especialmente ante ciclos de dilatación y contracción.
Impacto energético: Los colores claros reflejan la radiación, ayudando a reducir la demanda de refrigeración en verano.
Integración urbanística: Cumplimiento de normativas en centros históricos o entornos protegidos.
Colores en SATE: criterios técnicos que deben guiar la elección
Para garantizar el éxito de la fachada, es imprescindible analizar parámetros que van más allá del pantone:
1. El Factor de Absorción (HBW)
Es el parámetro técnico por excelencia. Indica cuánta luz refleja un color en comparación con el blanco (100) y el negro (0):
Valores HBW altos (>40-50): Colores claros que minimizan el calentamiento superficial.
Valores HBW bajos (<25-30): Colores oscuros que requieren sistemas de acabado especiales debido a la alta absorción térmica.
2. Orientación y Exposición de la fachada
La orientación influye directamente en la temperatura del revestimiento. En fachadas con orientación sur y oeste (máxima radiación), la prudencia cromática es vital para evitar microfisuras por choque térmico.
3. Ubicación geográfica
Las temperaturas máximas y la radiación anual de la zona condicionan la durabilidad del pigmento. No se puede aplicar el mismo criterio cromático en una fachada en Sevilla que en una en Oviedo.
Tendencias actuales: más allá de la estética
Hoy vemos una evolución hacia fachadas con carácter, pero siempre bajo criterios de eficiencia:
Tonos neutros y minerales: Grises, arenas y beige por su alta estabilidad cromática.
Blancos técnicos: Maximizan la reflectancia solar en climas cálidos.
Contrastes controlados: Uso de colores saturados solo en detalles, zócalos o líneas de sombra para aportar identidad sin comprometer el sistema global.
Errores comunes al elegir colores en SATE
Evitar estos fallos garantiza una fachada duradera:
Elegir un color oscuro sin consultar el HBW, lo que conlleva riesgo de degradación acelerada.
No verificar la compatibilidad del pigmento con el tipo de mortero (orgánico o mineral).
No prever el envejecimiento por contaminación o lluvia en tonos muy claros en entornos industriales.
Una fachada bien diseñada empieza por un color bien elegido
Invertir tiempo en la selección técnica del color asegura que la estética se mantenga intacta y no comprometa el rendimiento térmico del SATE.
Si estás valorando opciones cromáticas y necesitas orientación técnica basada en normativa y experiencia en obra, nuestro equipo en Weber está a tu disposición. Te ayudaremos a evaluar los tonos más adecuados para tu edificio.