El éxito de un Sistema de Aislamiento Térmico por el Exterior no depende solo del panel aislante o de la ejecución. Una parte fundamental (y, en muchos casos, decisiva) es el revestimiento SATE, es decir, el acabado final que protegerá la envolvente, aportará durabilidad, garantizará el comportamiento higrotérmico y definirá la estética del edificio durante décadas.
Para cualquier técnico que proyecta o ejecuta un SATE, elegir el revestimiento adecuado es una decisión estratégica: condiciona la resistencia a la intemperie, la estabilidad cromática, la protección frente a microfisuras, la permeabilidad al vapor y, por supuesto, la apariencia final del proyecto.
En este artículo analizamos qué tipos de revestimiento SATE existen, cómo se comportan y qué criterios debes considerar para seleccionar la mejor opción según cada obra.
¿Qué es exactamente un revestimiento SATE y por qué es tan determinante?
El revestimiento SATE es la capa exterior que se aplica sobre el mortero de armado del sistema. Cumple tres funciones esenciales:
Protección: actúa como barrera frente a agentes atmosféricos (lluvia, viento, rayos UV), microorganismos y agresiones mecánicas.
Regulación higrotérmica: permite el paso del vapor de agua y evita condensaciones, contribuyendo a mantener la estabilidad del soporte y del panel aislante.
Acabado estético: define la textura, el color y el estilo visual de la fachada.
Un revestimiento inadecuado puede comprometer el rendimiento del sistema, acelerar su envejecimiento o incluso generar patologías. Elegir bien es tan importante como seleccionar el espesor del aislamiento o el tipo de fijación.
Tipos de revestimiento SATE y sus prestaciones principales
En el mercado actual encontramos varias tipologías de revestimientos diseñados específicamente para sistemas SATE:
1. Revestimientos minerales (cementosos o base cal)
Perfectos para obras donde la transpirabilidad y el acabado estético natural sean prioritarios.
Alta permeabilidad al vapor.
Excelente comportamiento frente a rayos UV.
Cuándo elegirlos: En rehabilitación de edificios tradicionales.
2. Revestimientos acrílicos
Una de las opciones más utilizadas por su flexibilidad y resistencia.
Muy buena elasticidad, ideal para absorber microfisuras.
Amplia gama de colores y capacidad de hidrofugar la superficie.
Cuándo elegirlos: En proyectos que exigen durabilidad y alta resistencia a la suciedad.
3. Revestimientos siloxánicos
Combina las ventajas de los acrílicos con una permeabilidad superior.
Excelente comportamiento frente al agua de lluvia.
Permite la difusión del vapor.
Cuándo elegirlos: En fachadas expuestas a lluvia intensa o zonas costeras.
4. Revestimientos base silicatos
Priorizan la estabilidad frente al envejecimiento.
Máxima transpirabilidad y gran capacidad de hidrofugación.
Nota técnica: En el caso de Weber, este acabado silicato incluye tecnología fotocatalítica que degrada los contaminantes atmosféricos, mejorando la sostenibilidad del entorno.
¿Cómo elegir el revestimiento SATE ideal? Claves para acertar
La elección no debe basarse únicamente en la estética. Los criterios técnicos son determinantes:
Clima y exposición: Evaluar si el edificio enfrenta ambientes marinos, industriales o de alta radiación solar.
Tipo de aislamiento: Algunos revestimientos son ideales para lana mineral por su alta permeabilidad.
Color y absorción térmica: Los colores oscuros pueden generar tensiones térmicas; es vital elegir sistemas que regulen este aspecto.
Mantenimiento: Algunos acabados facilitan la autolimpieza y prolongan la vida útil de la fachada.
Hacia una fachada más eficiente, estética y duradera
Elegir el revestimiento SATE adecuado influirá directamente en la durabilidad, el confort térmico y la imagen final del edificio. Un SATE sin un buen revestimiento es un sistema incompleto.
Si necesitas asesoramiento para seleccionar el revestimiento más adecuado para tu proyecto —ya seas arquitecto, aplicador o constructora— estamos aquí para ayudarte. Contáctanos y te acompañaremos en cada fase del proceso.